La inteligencia artificial sigue ganando terreno en el agro y ya no aparece como una promesa lejana, sino como una herramienta concreta para mejorar procesos, tomar mejores decisiones y aumentar la eficiencia dentro de las empresas agropecuarias.
Ese fue el eje de la charla que brindó Pablo Brunet, especialista en IA, este viernes en AgroActiva Arena, donde analizó el impacto, los desafíos y las oportunidades que abre esta tecnología para el sector productivo.
Según explicó, la gran pregunta que hoy atraviesa a productores y empresarios no es si la inteligencia artificial tiene potencial, sino cómo empezar a incorporarla.
“Siempre surge una única pregunta: ¿cómo empiezo a adoptar inteligencia artificial?”, señaló Brunet.
Por eso, la disertación estuvo enfocada en herramientas prácticas: cómo crear hábitos de uso, cómo integrar la IA a las tareas cotidianas y cómo aplicarla en procesos reales de una empresa agropecuaria.
Durante el encuentro se presentaron casos concretos y ejemplos simples, pensados para que los asistentes pudieran imaginar aplicaciones posibles en sus propias organizaciones al día siguiente.
Datos, decisiones y eficiencia
Brunet destacó que el agro ya convive con tecnología avanzada, como drones, sensores y plataformas que generan grandes volúmenes de información. Sin embargo, remarcó que el verdadero salto está en usar esos datos para tomar mejores decisiones.
Frente a variables difíciles de controlar, como el clima o el precio de los commodities, la inteligencia artificial puede ayudar a analizar información histórica, comparar campañas, evaluar rendimientos y encontrar oportunidades de mejora.
El foco, sostuvo, debe estar en lograr resultados medibles: más eficiencia, mejor planificación y mayor capacidad de respuesta en un contexto cada vez más cambiante.
Un cambio cultural que ya empezó
Otro de los puntos centrales de la charla fue el cambio generacional. Las nuevas generaciones que empiezan a tomar decisiones en empresas familiares llegan con mayor predisposición a incorporar tecnología.
Sin embargo, Brunet también destacó que cada vez más productores de 50 o 60 años se muestran abiertos a conocer y entender cómo funciona la IA, dejando atrás la idea de que la innovación es solo para los más jóvenes.
La conclusión fue clara: la inteligencia artificial avanza a una velocidad enorme y el agro necesita empezar a adoptarla con criterio, formación y objetivos concretos.
En AgroActiva Edición BNA, la conversación sobre el futuro productivo ya está en marcha. Y la IA aparece como una herramienta clave para trabajar mejor, decidir mejor y producir con más eficiencia.
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