En al marco de Agroactiva 2026 “edición BNA” la comuna de Alvear llevó a cabo una charla informativa que denominó “Vaca Viva y Vaca Muerta” en la que se repasaron las oportunidades de la localidad y de la región bajo el objetivo central de agregar valor en origen nacional.

La disertación estuvo a cargo de Carlos Pighin, Federico Meyer, Nicolas Creus, Carlos Cerrutti y Roberto Bisang. En la actualidad el desarrollo industrial de la región, se consolida con un modelo estratégico donde conviven la producción agropecuaria, la bioeconomía y el sector energético. Lejos de una rivalidad entre el campo y la industria extractiva, el ecosistema regional se posiciona hoy como un puente clave entre la denominada «Vaca Viva» y «Vaca Muerta», complementando capacidades con un objetivo central: generar valor agregado nacional.

​“El sector no solo tracciona a las empresas del agro y la alimentación, sino también a industrias metalmecánicas locales que fabrican componentes críticos —como válvulas y gasoductos— destinados al primer anillo de la actividad hidrocarburífera”.

​El capital humano como motor del desarrollo

​Para sostener este crecimiento, la región apuesta fuertemente a la articulación entre Educación, Producción y Estado. Ejemplo de esto es el proyecto de la Escuela Anexo Higinio, un espacio enfocado en la formación de jóvenes en procesos industriales integrales. El programa, que inició el año pasado con 30 alumnos, ya se encuentra dictando su segundo año y ha sumado una nueva camada de 30 estudiantes en el ciclo inicial. Asimismo, las acciones de vinculación escolar permitieron que 120 chicos de escuelas secundarias entraran en contacto directo con el entramado productivo santafesino.

​Bioeconomía de exportación: El caso Terragene

​Si bien la energía y los minerales representan grandes vías de desarrollo, la provincia reafirma su rol como el corazón de la agrobiocombustión. “Un claro exponente de este potencial es Terragene, empresa de biotecnología nacida en 2006 del ecosistema de científicos del CONICET y radicada en el Parque Industrial Micro de Alvear”.

​Nicolás Kreysz, director de estrategia de Terragene, expuso cómo la compañía diseña y manufactura indicadores químicos y biológicos para el control de calidad en procesos de esterilización y desinfección. Con una fuerte inserción en el sector de la salud, farmacéutico y alimenticio, la firma exporta más del 90% de su producción a más de 70 países.

​Kreysz destacó que las claves para una internacionalización sostenible son la innovación constante y la integración vertical. Al contar con un departamento de automatización propio, compuesto por ingenieros y técnicos que diseñan su propia robótica, la empresa reduce la dependencia de insumos externos, mitiga los riesgos logísticos globales y mantiene el control de sus costos.

​El desafío: Construir un ecosistema de proveedores

​A pesar de los casos de éxito, “la marcada necesidad de integración vertical de las empresas locales deja en evidencia un desafío estructural: la falta de un ecosistema maduro de proveedores intermedios calificados bajo estándares internacionales.

​Para consolidar de manera definitiva la agenda biotecnológica y capitalizar las oportunidades que demandan proyectos de gran escala como Vaca Muerta, la región se enfrenta a la urgencia de tejer una red de proveedores de calidad que garantice una cadena de valor competitiva, sólida y duradera en el tiempo”.