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Prensa

La enciclopedia viva de la cosechadora:“En AgroActiva respiramos campo”

La enciclopedia viva de la cosechadora:“En AgroActiva respiramos campo”

03 de Abril 2025

El historiador de la maquinaria agrícola, José María Barrale, sostiene que AgroActiva es la muestra donde el campo juega de local. “Es la feria a cielo abierto que más refleja el sentir del campo”, sostiene.


Mientras acomoda parte de la rica historia de la maquinaria agrícola que hizo mella en el país, en su modesta oficina de trabajo ubicada en la localidad cordobesa de San Francisco, el coleccionista e historiador José María Barrale espera que junio llegue pronto para poder asistir, como cada año lo hace, a la celebración de AgroActiva en Armstrong, Santa Fe.


El autodidacta, apasionado de las maquinarias agrícolas, es coleccionista de folletos desde los 8 años. Nacido en tierras santafesinas, en la localidad de Colonia Castelar, José María lleva el recuerdo de una vida que siempre transcurrió en torno al campo.


Su “hermosa” niñez tuvo a los “fierros” como sus juguetes más preciados, y en lugar de intercambiar figuritas de equipos de fútbol, siempre se desvivió por tener el último folleto de las fábricas de maquinarias agrícolas en su poder.


Gracias a ello, el “hobby” le permitió crear un pequeño museo en su casa, con más de 14 mil folletos increíbles, muchos de ellos originales e inéditos.


“La gran mayoría de los folletos que recolecté a lo largo de mi vida no los tienen ni siquiera las fábricas. Este oficio de coleccionista me permitió conocer que en nuestro país se fabricaron implementos que la mayor parte de la gente desconoce”, cuenta el apasionado historiador.


UNA ANÉCDOTA INBORRABLE


Como anécdota, Barrale describe que desde pequeño era fanático de las cosechadoras y tenía un amor especial por la marca Arauz. Es que con solo 15 años de edad, en mayo de 1883, vivió una situación que cambió para siempre su relación con la marca y su trabajo en la trilla. “Mi padre había comprado una cosechadora de una marca que a mí no me gustaba”, recuerda con nostalgia.


Entonces, disgustado por ese negocio, no se quedó con los brazos cruzados. “Fui a la casa de un amigo y escribí una carta a la empresa Arauz, de Noetinger. Ellos tenían el mejor modelo para esa época, la Araus 510 Gigante. Les puse que estaba interesado en comprarla”, recuerda con una sonrisa.


A los pocos días, el adolescente recibió un telegrama indicando que un vendedor lo visitaría para mostrarle productos. “Todavía me tiemblan las piernas: el tipo se asombró de que era un pibe el que había enviado la carta. Me pidió hablar con mis padres y tuve que blanquear la realidad”, expone.


Lo más importante es que finalmente su padre accedió a comprar la máquina y la felicidad de José María fue completa y hoy lo recuerda con melancolía. “Fue una locura de un niño que hizo cambiar la decisión en un grande”, indicó.


LO QUE PUDO SER Y NO FUE


Barrale no solo se detuvo en coleccionar esta rica historia mediante folletos. También es autor de dos memorables libros que reflejan el sentir industrial del campo y se prepara para editar un tercero, que espera publicar en los próximos meses, con la colaboración de empresas que le permitan costear la edición.


“La historia de la maquinaria agrícola nacional es muy rica; hubo ciudades que crecieron alrededor de las empresas y hoy prácticamente desaparecieron”, suscribe con melancolía el entrevistado, quien asegura que el país llegó a tener más de 50 fábricas de cosechadoras.


Su amor por estos fierros lo llevó a escribir el primer libro en la Argentina dedicado íntegramente a las cosechadoras: “Reinas Mecánicas”, un completo ejemplar que refleja el sentir de todas las fábricas que trascendieron en la Argentina, con reportajes exclusivos a los líderes industriales de aquella época.


“Fue una experiencia inolvidable, un libro que se agotó en muy poco tiempo. Actualmente pude escribir la continuación con Reinas Mecánicas 2, pero no pude aún encontrar un sponsor que me permita afrontar el costo de la impresión de los ejemplares. No tengo dudas de que aportará a la cultura fierrera que tanto amamos, como lo hizo el primero”, destacó Barrale.


Además de Reinas Mecánicas, el escritor editó Reyes del Surco en 2013, otro muy interesante libro que refleja la historia de las plataformas maiceras en un periodo trascendental para los planteos tecnológicos del agro.


Esta pasión lo llevó a viajar por el mundo, invitado por referentes de la historia de la maquinaria agrícola mundial, donde conoció, entre otros sitios, el Musée de la Machine Agricole et de la Ruralité en Saint Loup (Francia), cuyo centro de colección agrícola es el más importante de Europa. Inclusive a este lugar le donó una antigua espigadora que Barrale pretendía restaurar.


“La máquina que partió desde Argentina en barco rumbo a Inglaterra a mediados de 2018 estuvo 40 días en el mar y llegó a tierras británicas luego de su extenso viaje. De allí, fue trasbordada a Holanda, pasó por Alemania y terminó en su destino final en esta localidad cercana a París”, cuenta con orgullo.


Por otra parte, el historiador cordobés también restaura maquinarias antiguas junto con un grupo de amantes de la actividad. A raíz de ello, tiene en su museo personal unas 11 cosechadoras antiguas, de las cuales llegó a restaurar tres, entre ellas una Vassalli Mosquito de 1960.


“Lo hago por el amor que siento hacia las cosechadoras. Pero además porque creo que es injusto que una herramienta que tanto le brindó al campo argentino termine tirada en un desarmadero para luego fundirse como hierro”, argumentó con lágrimas de emoción.


“UN LUGAR PARA EL REENCUENTRO”


Para Barrale, AgroActiva es una exposición que demuestra a las claras su crecimiento ininterrumpido. “Tengo muchas ferias agrarias en mi calendario, fui a exposiciones incluso de otros países del mundo, pero ninguna te brinda la perspectiva que muestra AgroActiva, donde podés estar cara a cara con el dueño de la fábrica que expone”, manifestó.


Este punto no es menor para los productores o contratistas, quienes concurren a la megamuestra en busca de una relación de amistad con su proveedor. “Está en un lugar estratégico para que las empresas más importantes del sector puedan participar con todo su equipo de ventas y asesorar a los clientes de la mejor manera”, sostiene.


Por otra parte, el historiador dice que AgroActiva es un lugar de encuentro. “Quienes estamos relacionados con las empresas de maquinarias y tenemos amigos a lo largo y ancho del país, observamos en AgroActiva un sitio para relacionarnos con los amigos”, expresó.


Barrales asegura sin miedo a equivocarse que detrás de cada libro que entregó nació una amistad. “Nació una relación fraterna con cada uno de mis lectores, los cuales encuentro recorriendo AgroActiva en cada edición. Esa esencia que tiene la feria la hace distinta y siempre la celebramos con felicidad”, concluyó.