El profesor del IAE Business School analizó en Rosario el nuevo escenario competitivo, la productividad como condición ineludible y las claves para generar mayor valor en las empresas agropecuarias.
En la tercera edición de FARO (Foro Agroindustrial Argentino de Rosario), organizado por AgroActiva y Salones Puerto Norte, el escenario productivo volvió a poner en debate el rumbo de los negocios en la Argentina. En ese marco, Roberto Vassolo, profesor de Estrategia del IAE Business School, analizó el impacto de las reformas estructurales de los últimos dos años y los cambios que introdujeron en las condiciones de competencia.
Para el especialista, el desafío pasa por comprender cómo este nuevo escenario modificó los factores que determinan el éxito empresarial, en un contexto local atravesado por transformaciones y con un mercado internacional cada vez más exigente.
Al analizar las condiciones para competir, Vassolo fue categórico: “Por más que el mundo parezca que tiene tantas revoluciones, hay algunas reglas para competir en un mundo abierto que no se pueden escapar, empezando porque es un mundo que te va a demandar muchísima eficiencia, te va a demandar muchísimo foco en la productividad”.
La volatilidad del comercio internacional y los cambios en las reglas de juego no modifican, según su mirada, esa premisa. Por el contrario, refuerzan la necesidad de contar con estructuras productivas eficientes. “Es un mundo donde para sobrevivir hay que ser eficiente”, resumió.
Escala y valor
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la menor escala relativa de las empresas argentinas frente a sus competidores globales. Ante esa limitación, el desafío consiste en encontrar mecanismos que permitan apropiarse de una mayor porción del valor generado en las cadenas.
En ese sentido, Vassolo planteó la necesidad de ubicarse en los extremos de la curva de valor, a través de herramientas como la construcción de marca, la cercanía con los clientes y la inversión en investigación y desarrollo (I+D).
Como ejemplo, mencionó el caso de Australia, donde destacó la estrategia de profundizar el vínculo con los mercados de destino y orientar las inversiones en I+D hacia las necesidades concretas de sus compradores.
Sin embargo, aclaró que la diferenciación no reemplaza la eficiencia. Conocer al cliente, desarrollar una marca o invertir en tecnología pierde impacto si la empresa no cuenta primero con una base operativa sólida que le permita competir.
La clave para el agro
Al trasladar el análisis al sector agropecuario, Vassolo cuestionó la idea de hablar de valor agregado sin atender previamente la eficiencia. “Para mí no tiene sentido hablar de valor agregado si primero no cumplo los requisitos de eficiencia”, sostuvo.
A partir de esa condición, señaló que el mercado exige una mayor especificidad y que las empresas agropecuarias pueden encontrar oportunidades tanto avanzando en la cadena como enfocándose en cultivos o producciones específicas, de acuerdo con las características de cada negocio.
En ese camino, defendió el criterio de “zapatero a tus zapatos” y recomendó evitar saltos que excedan las capacidades de cada empresa. Una de las alternativas que identificó para agregar valor es avanzar sobre el procesamiento de proteínas animales, especialmente vacunas y porcinas, aprovechando ventajas productivas ya desarrolladas.
Hacia el cierre, Vassolo sintetizó su mirada sobre el nuevo escenario competitivo: “La regla de la eficiencia esa es la nueva regla del juego”. Y destacó además la dinámica de Rosario como un reflejo de la energía y las expectativas que existen alrededor del futuro productivo.









