Felipe Gutiérrez Merce pasó por Agroactiva y dejó en claro por qué se perfila como una de las grandes promesas de nuestra música nativa. El niño de 10 años oriundo de la provincia de Santa Fe nos contó cómo transformó un regalo de su infancia en una carrera que ya lo llevó a los programas más vistos de la televisión argentina.
A pesar de su corta edad, este pequeño artista conversó sobre su espontáneo amor por la música, sus referentes y el camino que viene recorriendo a paso firme, demostrando una madurez musical que sorprende a propios y extraños.

El origen de un lazo inquebrantable
El romance de Felipe con la música comenzó de manera muy prematura gracias a un obsequio familiar. «A mis tres años, mi abuela fue de viaje y me trajo una guitarra. Era de los tamaños más chicos, pero era de las de verdad», rememoró con precisión.
A partir de ese momento, el instrumento se volvió inseparable. Si bien el entusiasmo nació a los tres años, fue a los cuatro cuando comenzó formalmente a tomar clases y a dar sus primeros punteos. Con el tiempo, sumó el canto y el autoacompañamiento, logrando hoy la solidez necesaria para plantarse solo frente al público.

Un talento natural y sin herencia
Más allá de la guitarra, Felipe ha demostrado una gran versatilidad al incorporar el charango a sus presentaciones. Su propuesta artística no se encasilla, ya que disfruta de recorrer el cancionero nativo de punta a punta. «Hago un poco de todo de folklore», explicó, haciendo una mención especial a la «Chacarera de mis sueños» como una de sus piezas predilectas.
Lo más llamativo de su historia es que este enorme potencial floreció de forma completamente autodidacta dentro de su hogar. «No, nadie. Nadie es músico», aclaró entre risas, confirmando que es el auténtico pionero de la familia en abrazar el arte criollo.

Escenarios mayores y grandes proyectos
A fuerza de ensayo diario en su casa, este joven santafesino ha logrado construir un recorrido que ya genera admiración. Su carisma lo llevó a pisar estudios de gran visibilidad nacional, incluyendo el programa Buenas Noches Familia y la pantalla de La Peña de Morfi, además de haber vivido desde adentro la mística del festival de Cosquín.
Con la humildad que lo caracteriza, Felipe adelantó que sus próximos pasos incluían una presentación en el Patio de Santiago del Estero, un espacio ideal tanto para cantar como para reencontrarse con grandes amigos del ambiente, entre ellos Pirulo y Paquito Ocaño. Sin dudas, su nombre ya empieza a escribir una página importante en el futuro de nuestra música tradicional.