Empresas líderes del sector difunden el rol de las aeronaves como herramientas de trabajo claves para la productividad del agro moderno.

​ El espacio Agroactiva Vuela ratificó su posicionamiento como el epicentro de los negocios aeronáuticos aplicados al campo en el marco de la mega muestra agropecuaria “edición BNA”. Con una gran asistencia de público, productores y empresarios del sector, las firmas expositoras reportaron un balance positivo, caracterizado por un alto volumen de consultas, un fuerte interés por la innovación tecnológica y un mercado sostenido.

​Soluciones aéreas integrales y eficiencia en el monitoreo

​La alianza comercial conformada por las firmas Alta Aviación y Hangar Uno se presentó en la muestra a través de un stand unificado, exhibiendo un porfolio completo diseñado especialmente para optimizar las operaciones agrícolas. Su propuesta abarca desde la comercialización de drones, aviones comerciales y helicópteros, hasta la representación oficial de marcas de prestigio mundial como Robinson, Piper, HondaJet y Garmin, con soporte técnico extendido en sus bases de Buenos Aires y Alta Gracia (Córdoba).

​Agustín Elizondo, representante de Hangar Uno, enfatizó la importancia de desmitificar el uso del helicóptero, posicionando al modelo Robinson como una verdadera herramienta productiva y accesible, cuyos costos y opciones de financiación son perfectamente asimilables a los de cualquier maquinaria agrícola tradicional.

​»En términos de rendimiento, la relación es de 10 a 1. Lo que a un productor le demandaría 10 días de muestreo recorriendo campos en camioneta desde el suelo, con un helicóptero se puede supervisar de forma completa, precisa y en tan solo una jornada», puntualizó Elizondo.

​Entre sus aplicaciones principales se destacan el control de cosechas, el traslado rápido de ingenieros agrónomos, el arreo de ganado, el secado de plantaciones y las tareas de aeroflotación de precisión.

​Soporte técnico de alta complejidad y servicios a campo

​El mantenimiento de las plantas motrices es otra de las columnas vertebrales de la aviación agrícola presentes en la muestra. Desde su base en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico de Morón (PITAM), en la Base Aérea de Morón, la empresa CG Turbinas exhibió sus capacidades en inspecciones menores, zonas calientes, servicios de overhaul y reparación de componentes para motores de turbina de aviación.

​Héctor Pardo, de CG Turbinas, remarcó la excelente recepción por parte del público masivo y específico (pilotos y propietarios) que se acercó a su stand, atraído por la complejidad de la tecnología expuesta. Con respecto a la dinámica del servicio en el sector agropecuario, Pardo detalló la flexibilidad operativa de la firma:

​»Nosotros recibimos los motores en el taller o podemos desplazarnos hasta donde está el avión de acuerdo al grado de reparación que tengamos que hacer. Hay trabajos que se pueden realizar ‘on-wing’ (en el propio avión), por lo que asistimos al cliente directamente en el lugar sin necesidad de remover el motor si la situación lo permite».

​Reactivación industrial y movilidad de vanguardia para el productor

​Por su parte, Aviem Aeronáutica, firma radicada en el aeródromo de la EAA en General Rodríguez (Ruta 6) y con más de 30 años de trayectoria en el armado y finalización de aeronaves, brindó un balance muy optimista sobre la evolución del mercado. Tras un parate significativo en el año 2024, la empresa percibe una aceleración en los niveles de actividad que consolida una proyección de fabricación nacional de entre 10 y 12 aviones al año (un promedio de una unidad por mes), gracias a su infraestructura de casi 2,000 m² de hangares.

​Ernesto Acerbo, titular de Aviem Aeronáutica, destacó que a pesar de haber registrado jornadas con lluvia, la respuesta y curiosidad del público general y especializado fue sobresaliente. Acerbo explicó que la utilidad de sus aeronaves de dos y cuatro plazas —fabricadas localmente o importadas bajo la representación de marcas como Rans (desde 1993), Bristel y Vans— impacta directamente en la optimización de los tiempos del productor agropecuario:

​»Es una herramienta de movilidad rápida excelente. Les permite bajarse de la camioneta y subirse a un avión que vuela a un promedio de 200 km/h, operando en distancias cortas desde pistas de apenas 400 metros que los mismos productores arman en sus propios campos».

​Actualmente, sus principales clientes se dividen en escuelas de vuelo (aviones tipo LSA), uso recreativo y el dinámico sector agroindustrial.

Hacia la consolidación tecnológica del agro argentino

​Los testimonios de los protagonistas coinciden en que, si bien el uso de helicópteros y aviones en la actividad agropecuaria local representa un nicho con un enorme potencial de desarrollo en comparación con mercados como el norteamericano o el australiano, los últimos 15 años muestran un crecimiento sostenido. El éxito comercial y el gran flujo de visitantes en Agroactiva Vuela dejan en claro que las soluciones aéreas dejaron de ser percibidas como una alternativa de ocio o lujo para consolidarse como inversiones estratégicas indispensables para la gestión eficiente y rentable de los establecimientos rurales de vanguardia.